. Lo Que No Se Puede Decir

Mi amigo Octavius se separó de una hermosa nena, una de treinta, su primera novia posterior a su divorcio legal. Lo noté apenado pero decidido, aunque un poco reacio a revelar los motivos del final.
- ¿Te traicionó? - me animé a sugerir.
- ¡Nunca! - exclamó herido en su orgullo.
- ¿Tú tenías otra? - porfié.
- Siempre he sido hombre de a una mujer por vez.
- ¿Te pegaba? - dije, sabiendo que mi amigo Octavius es incapaz de hacerle daño a una mosca.
- Era la más dulce de entre las que he conocido.
- ¿Y entonces qué haces aquí hablando conmigo? Corre a buscarla.
- No puedo - repitió Octavius.
- ¿Acaso se burlaba de tu nombre? - la madre se lo había puesto creyendo que lo distinguía.
Octavius negó con la cabeza:
- El motivo que nos separa, no se lo puedo decir. Ella actúa las situaciones.
- No entiendo.
- Me cuenta algo que ocurrió en el supermercado, e imita la voz de la cajera. Te cuenta una película, e imita la voz del actor principal. Lo hace dos o tres veces por día. Y es ridículo, insufrible. No lo puedo soportar.
- ¿Por qué no se lo dices? - pregunté como un imbécil.
Octavius volvió a mover la cabeza negativamente.
- Tú puedes decirle a una mujer que no te gusta su carácter - comenzó a explicar- . Que no te gusta el modo en que hace el amor. E incluso, con mucha cautela, que no te gusta su peinado. Pero tú no puedes decirle que hace el ridículo cuando intenta ser amena. Sencillamente no se lo puedes decir.
Me quedé pensando un rato y le di la razón en silencio.
- Más de una vez, mientras impostaba esas voces como un ridículo clon, me imaginaba hacerle creer que había ganado una beca en China, y despacharla.
- ¿A qué se dedica ella?
- A nada. Vive de su padre millonario.
- ¿Y qué beca le ibas a inventar?
- Tal vez de imitadora. Pero siempre pensé que me descubriría.
Preferí separarme.
- ¿Te he mostrado mi imitación del Pato Donald? - le pregunté a Octavius para refrescar el ambiente.
Pero creo que no le gustó mi chiste. La verdad es que no me lo dijo.
xDDD.

