Es un castigo ser ignorado por alguien!
Parece que la adolescencia suele ser una etapa de grandes amistades, en la que se arman grupos de amigos, es un tiempo de estar juntos, compartir, de apoyarse con la compañía del “amigo”. Pero como todos tenemos inseguridades (muchas creo yo) propias de este periodo del desarrollo, es común que tengamos peleas. Peleas tontas, pero que a las finales hacen sufrir mucho. Y una de las reacciones típicas, después de las peleas es… ¡hacerle “la ley del hielo”! a la persona con que se está enojada. Es decir, ignorarlo jojojo. Sí, es un castigo tremendo, pues pasamos días comportándonos como si el afectado no existiera. Debe ser muy duro con quienes a diario te relacionas, ignoren tu presencia. Es como decirle al castigado: tu persona nos da lo mismo. Es un castigo cruel ignorar la evidente presencia de alguien.
Pero si este castigo de adolescente es cruel, más es todavía esta actitud si lo hace un “adulto”. Y no es que hagan la ley del hielo para ignorar a alguien, sino por prepotencia, falta de educación o mala educación. Ser capaz de ignorar a alguien, sin estar enojado mmmm es un gesto de mucha, mucha deshumanización. Para mí el que ignora la presencia del otro es alguien que no sabe que ese otro es quien me hace ser persona. Aunque sea alguien desconocido o que está allí para servirme. Él es un ser humano que merece mi respeto y claro el de ¡todos! Es desagradable- sobre todo en el servicio, duele ver cómo hay gente que se comporta como si quien lo está sirviendo fuera transparente… ni siquiera un “gracias” o por los menos una sonrisa (simplemente se le ignora). Lo digo por experiencia.
hehehe… ahora con la tecnología es aun más traumático y ha permitido una nueva forma de ignorar al otro. Ésta sería “la ley del hielo” de los celulares y voy a dar ejemplos; hay gente que va en el metro rodeada de personas o están en un lugar público con otros y chan! le suena el fono, lo contestan. Se ponen a conversar en voz alta, como si el resto no estuviera. La mayoría de las veces, por la misma conversación que estamos obligados a escuchar, nos damos cuenta que desgraciadamente no es nada urgente. Aún es peor cuando se está en una ceremonia, en el cine, en misa o en alguna cita importante y a alguien le suena el celular. (puaj). Sobre todo, cuando antes se ha advertido que apaguen los celulares o porque ya le ha sonado a alguien la alarma del teléfono y esa interrupción había servido como de advertencia. Pero tal vez la falta de delicadeza más grande y por lo mismo… una agresiva falta de educación es cuando a la persona con la cual se está conversando le suena el celular y deja de prestarte atención para responderlo (lo último). Y no solo lo contesta… no no sino que se pone a conversar. Cuando me sucede esto y, mientras ignorado por el otro espero que termine la conversación, me acuerdo de la cruel “ley del hielo”. Lo más triste y desconcertante es que no ha habido ninguna causa para que esa persona me castigue así. Puede ser que sea que es más entretenida la persona que ha llamado o más interesante la conversación. Pero aún así, aunque fuera más entretenida esa persona y más interesante su conversación, SOY YO QUIEN ESTÁ PRESENTE.
Todo esto es porque la presencia de una persona es algo sagrado (literalmente, porque no creo en Dios), nada justifica que se la ignore ¡nada! Estas actitudes no sólo demuestran un problema de educación, sino que también son costumbres que vamos adquiriendo sin darnos cuenta y que nos van deshumanizando la convivencia.
Yo tengo que terminar aquí… porque me está sonando el celular hehehe…
Guido