. hormigas.

( nooooooo! hormigas otra vez! debí dejar la cafetera abierta )
nadie en sus casas tenía hormigas, todos llevaban gratas vidas, disfrutando en sus casas con sus pasillos y paredes limpias de cualquiera de estas. menos yo. hasta la vieja inés había aprendido a erradicarlas de su hogar, luego de una vida entera de luchar contra ellas. lo peor era cuando venían las visitas, esa increíblemente incomoda situación de disimular que había algo más, algo que ella pensaba estaba mal, algo solamente diferente convivía junto a ella, y que no quería dejar salir a la luz para que todos vieran.
había utilizado muchos métodos para su exterminación, desde los más simples insecticidas en polvo hasta los más sofisticados sistemas de desinfección de viviendas. pensó en dejar la casa. pero eso ya era demasiado descabellado. si dejaba esa casa dejaba el lugar donde había vivido los últimos veinte años, las personas, a su familia, los amigos, significaba dejar toda una vida. a lo cual no estaba dispuesta.
eligió vivir de esta forma, con miles de diminutos y realmente repugnante seres que la rodeaban.
hasta que un día decidió no esconderlas más. al fin abría las puertas de su casa para que todos los vecinos vieran lo repleto que estaba allí dentro. y fue que salieron. y el lugar permaneció limpio desde entonces. y para siempre.
había utilizado muchos métodos para su exterminación, desde los más simples insecticidas en polvo hasta los más sofisticados sistemas de desinfección de viviendas. pensó en dejar la casa. pero eso ya era demasiado descabellado. si dejaba esa casa dejaba el lugar donde había vivido los últimos veinte años, las personas, a su familia, los amigos, significaba dejar toda una vida. a lo cual no estaba dispuesta.
eligió vivir de esta forma, con miles de diminutos y realmente repugnante seres que la rodeaban.
hasta que un día decidió no esconderlas más. al fin abría las puertas de su casa para que todos los vecinos vieran lo repleto que estaba allí dentro. y fue que salieron. y el lugar permaneció limpio desde entonces. y para siempre.
imagino cuánta gente tendrá hormigas en las esquinas de las habitaciones?… pensándolo bien, creo que no soy la única.
| camila.


3 Comments:
lindo cuento gingi. Tu crees que de ahí hayan salido todos esos bichitos molestosos que aparecen tan repentinamente... cuando se queda la cafetera abierta :P
jojojo ya te imagino luchando con las pobres. Yo detesto a esas criaturas; dicen que juegan un rol importante en la naturaleza. Pero no en la casa! juajua :( en mi casa tambien hay bastantes hormigas haciendo guardia... ojala a nadie se le quede la cafetera abierta.
del pelaito :)
hehehehe sigues con la fiebre de la camirita :):) que linda...
te extraño tanto
puaj!! era camarita jajaaja
:nono :$:$:$
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