Prueba

• A CAMILA LE GUSTA:

¿Se ha detenido usted nena a pensar en su propia muerte en las últimas 24 horas? Tanto tú como yo y la inmensa mayoría de las personas vivimos en la absoluta certeza que terminaremos el día de hoy de la misma manera que lo comenzamos n_n, tal como ha sido hasta ahora. Nadie conoce el día exacto y el momento preciso de su muerte. Por lo mismo, vivimos convencidos de que hoy no será el último día. La conciencia de que nacemos con los días contados nos aterra y transforma en seres arrogantes y soberbios, negadores de esta verdad indiscutible de la condición humana, y pasamos la vida apostando a una existencia infinita. El temor a nuestra propia muerte es algo a lo que ningún ser humano queda ajeno, tal vez por tratarse de un proceso único e irreversible, que sólo conoceremos al momento de experimentarlo por primera y única vez.
Al enfrentar la muerte de algún ser querido, junto con el inmenso dolor que implica esa pérdida se nos desvanece la capacidad de disociación que nos permitía vivir inocentemente, negando la propia muerte, y sólo entonces se nos hace evidente la existencia de nuestro último día.
Hay distintas actitudes para enfrentar la muerte; cada uno tiene la que más le acomoda. La más generalizada consiste en alejarla lo más posible, como algo ajeno y contrario a la vida misma. Otras personas, en cambio, prefieren familiarizarse con ella, perdiendo el temor y transformándola en parte de su cotidianidad, infundiéndole a la mayoría de sus actos un profundo sentimiento de transitoriedad y trascendencia.
Aquellos que poseen el don de la fe asumen la muerte como un paso necesario a la vida eterna, un anhelado destino que les da sentido a sus vidas. La muerte sería la trascendencia de la vida y una oportunidad de "ganarse" el derecho a llegar al final del camino, la vida eterna.
Los que no creen en otras vidas distintas ni mejores que ésta, le otorgan a la vida un valor por sí misma, considerando cada instante único e irrepetible. El valor no se encontraría en el futuro, sino en el presente y en las posibilidades de trascender, pero en esta vida.
Los que creen en la reencarnación validan la muerte como un requisito indispensable en el camino de la superación personal, pero en vidas sucesivas.
Desde la perspectiva neurobiológica, la vida es una secuencia de "momentos" perfectamente identificables y acotados, con un comienzo y un final determinados. Cada instante va seguido de otro diferente al anterior, cuya finalidad es conservar el equilibrio homeostático, necesario para mantenernos vivos. Si este equilibrio se altera, ya sea por envejecimiento celular u otros motivos patológicos, la vida sencillamente se acaba, en ese preciso instante.
Los médicos poseen una especial inclinación a luchar contra la muerte, promoviendo todo aquello que prolongue la vida y nos aleje de ella, a veces hasta límites irracionales. ^^
Así vista la muerte, puede ser un hecho glorioso, sin el cual la vida no tendría ningún sentido, o simplemente un proceso biológico natural e inherente a la vida, o una tremenda e injusta desgracia que tarde o temprano la ciencia y la tecnología se harán cargo de superar. ¬¬ Difícilmente lo creo.
La muerte no hay que pensarla, ni siquiera esperarla. Ella se anunciará oportunamente, en el instante preciso.
hoy día soñé que temblaba.

Mi amigo Octavius se separó de una hermosa nena, una de treinta, su primera novia posterior a su divorcio legal. Lo noté apenado pero decidido, aunque un poco reacio a revelar los motivos del final.
- ¿Te traicionó? - me animé a sugerir.
- ¡Nunca! - exclamó herido en su orgullo.
- ¿Tú tenías otra? - porfié.
- Siempre he sido hombre de a una mujer por vez.
- ¿Te pegaba? - dije, sabiendo que mi amigo Octavius es incapaz de hacerle daño a una mosca.
- Era la más dulce de entre las que he conocido.
- ¿Y entonces qué haces aquí hablando conmigo? Corre a buscarla.
- No puedo - repitió Octavius.
- ¿Acaso se burlaba de tu nombre? - la madre se lo había puesto creyendo que lo distinguía.
Octavius negó con la cabeza:
- El motivo que nos separa, no se lo puedo decir. Ella actúa las situaciones.
- No entiendo.
- Me cuenta algo que ocurrió en el supermercado, e imita la voz de la cajera. Te cuenta una película, e imita la voz del actor principal. Lo hace dos o tres veces por día. Y es ridículo, insufrible. No lo puedo soportar.
- ¿Por qué no se lo dices? - pregunté como un imbécil.
Octavius volvió a mover la cabeza negativamente.
- Tú puedes decirle a una mujer que no te gusta su carácter - comenzó a explicar- . Que no te gusta el modo en que hace el amor. E incluso, con mucha cautela, que no te gusta su peinado. Pero tú no puedes decirle que hace el ridículo cuando intenta ser amena. Sencillamente no se lo puedes decir.
Me quedé pensando un rato y le di la razón en silencio.
- Más de una vez, mientras impostaba esas voces como un ridículo clon, me imaginaba hacerle creer que había ganado una beca en China, y despacharla.
- ¿A qué se dedica ella?
- A nada. Vive de su padre millonario.
- ¿Y qué beca le ibas a inventar?
- Tal vez de imitadora. Pero siempre pensé que me descubriría.
Preferí separarme.
- ¿Te he mostrado mi imitación del Pato Donald? - le pregunté a Octavius para refrescar el ambiente.
Pero creo que no le gustó mi chiste. La verdad es que no me lo dijo.
xDDD.

ves los resultados obtenidos y te das cuenta que son nulos.
que en mucho tiempo no has logrado nada.
nunca algo ha tomado real forma,
ha sido siempre tan voluble.
y miras hacia atrás y te acuerdas que de un tiempo a esta parte ha sido todo igual.
y miras también a los lados, y te das cuenta que estas sola,
que no tienes “cercanos”,
porque hasta tu propia sangre traiciona,
todos los días,
y vuelves a confiar y vuelves a confiar,
y de nuevo te traiciona.
y no aprendes.
y si piensas en los “grandes”,
ellos dos que supones te aman, cuidan y protegen,
no hacen más que jugar con sus vidas,
y de paso con la tuya,
y parecen entretenerse,
pero te olvidan.
y tus amigos, los que pensabas “amigos”
te mostraron el culo y luego te ignoraron,
pidieron perdón, pero con falsa intención,
y ahora te miran de reojo
porque pareciera que sienten vergüenza.
y esta bien, todo siempre está TAN bien.
y el ruido de los ladridos de los perros de la calle no deja dormir.
y las pastillas tampoco surten su efecto.
y quieres ir al piano,
pero perdiste las partituras.
( y al fin y al cabo estaba desafinado,
así que es lo mismo )
y te tapas la cara con las manos,
y con la (ya) poca sensibilidad que va quedando en los dedos
tocas tus ojos,
y se sienten adoloridos.
pero ya no piensas en sacarlos cuidadosamente para limpiarlos
porque de todas formas se ve todo tan borroso.
y llega un punto en que dices ‘basta’ !
pero es tan real que hipnotiza
y mucha la coincidencia ( o tanta la demencia )
y suena tan estúpido que da risa
o tan patéticamente gracioso que apena
tan absurdo que da rabia
tan irónico que encanta
y hasta da una tal “esperanza”
que te hace llorar con una sonrisa…
y a la vez tan hermoso, tan hermoso que lastima
y duele, duele…
y no queda otra que permanecer sola,
es mejor sola, y más sola.
| camila.

imagino cuánta gente tendrá hormigas en las esquinas de las habitaciones?… pensándolo bien, creo que no soy la única.



Parece que la adolescencia suele ser una etapa de grandes amistades, en la que se arman grupos de amigos, es un tiempo de estar juntos, compartir, de apoyarse con la compañía del “amigo”. Pero como todos tenemos inseguridades (muchas creo yo) propias de este periodo del desarrollo, es común que tengamos peleas. Peleas tontas, pero que a las finales hacen sufrir mucho. Y una de las reacciones típicas, después de las peleas es… ¡hacerle “la ley del hielo”! a la persona con que se está enojada. Es decir, ignorarlo jojojo. Sí, es un castigo tremendo, pues pasamos días comportándonos como si el afectado no existiera. Debe ser muy duro con quienes a diario te relacionas, ignoren tu presencia. Es como decirle al castigado: tu persona nos da lo mismo. Es un castigo cruel ignorar la evidente presencia de alguien.
Yo tengo que terminar aquí… porque me está sonando el celular hehehe…

pajarracos del demonio!
alguien les dio permiso?
me pidieron a mi el permiso?
les di yo acaso algún tipo de permiso!?
dios!
…
no, no es verdad, hoy fue un día de aquellos… hace meses no me ponía delantal de cocinera para hornear un brownie, de esos que encantan a la familia, mi madre me lo había pedido en la mañana, por compromiso tuve que. además forcé mis pobre ojitos a una cantidad de horas delante del computador, más allá de las que estoy acostumbrada. y encima una dosis extra extra de sigur rós, comenzando por el takk, seguido de ágætis byrjun, luego el ( ) , concierto en reykjavík, varios singles, ( ) dado vuelta… fue demasiado.
mejor voy a tratar de dormir. aparte, no me gusta que los vecinos me vean en pijama en el antejardín.
| camila.
(de rosado para que no guste)

